lunes, 22 de marzo de 2010

Uy, ¿y qué hace este botón?


Tal vez sea un poco tarde para hablar de este película (no se si sigue en cartelera), pero la iba a ver de todas formas porque es la tercera película de Richard Kelly. Su primera película fue Donnie Darko, que creo que es una de mis películas favoritas de toda la vida (si no la han visto, háhanlo). Después de Darko, Kelly no ha tenido muy buena suerte.. su segunda película, Southland Tales, es de las peores que he visto en toda mi vida: si algún día buscan definir la palabra "mamarracho", vean esa pela.

Ahora, su tercera película, The Box (La Caja), parece ser un poco más comprensible que las anteriores. Es diciembre de 1976, una pareja (Cameron Diaz y James Marsden) es visitada por un hombre misterioso (Frank Langella) que les ofrece un trato. Les da un dispositivo con un botón. Si apretan el botón, el hombre les dará un millón de dolares, pero una persona que no conocen, en alguna parte del mundo, morirá. Si no apretan el botón, bueno, chau. La decisión es suya. La idea suena increíblemente bien y no tan disparatada...

Pero con cada minuto la película se vuelve cada vez más loca. Una locura lleva a la otra y las situaciones y personajes son ridículamente entretenidos y eso la convierte en una película intrigante y divertida de mirar.
Claro, que no es para todos, sólo para esos que disfrutan de una divertidísima película de serie B. Se que a mí me encantan.

No es la mejor de su clase. No es tan obviamente graciosa como la genial Arrástrame al infierno y no pertenece a esa liga, es más parecida a La Huerfana. Si hay algo que no le permite llegar al nivel de ser tan entretenida como Arrástrame al infierno, es porque las cosas se ponen un poco demasiado raras cerca del final (involucrando una biblioteca y cubos de agua), eso fue demasiado lejos y no lo pude perdonar a pesar de la naturaleza de la película...

Aún así, me divertí mucho viéndola. Pero si eres el tipo de personas que sus películas favoritas son Babel e Invictus, no te va a gustar. Has sido advertido.


La frase del título es cortesía, obviamente, de una de las mejores series de dibujos de todos los tiempos: El laboratorio de Dexter.

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