viernes, 14 de mayo de 2010

Teatro: Agosto


"Todas las familias felices son parecidas; pero cada familia infeliz, es infeliz de su propia manera." - Leon Tolstoy

"Agosto" (de Tracy Letts dirigida por Juan Carlos Fisher en el Teatro La Plaza ISIL del Larcomar) empieza con una cita y por eso mi comentario sobre ella, también. Si existe una historia que se pueda llamar "Gilmore Girls del infierno" sería esta.

La relación entre la madre Violeta Weston (Claudia Dammert) y sus hijas es exactamente lo opuesto a la cálida y amorosa relación entre las Gilmore. Violeta es adicta a las píldoras, ha sufrido una infancia difícil y es una experta en hacer exactamente el comentario que le dolera más a la persona con la que está hablando. Parece siempre saber cómo y cuándo meter el dedo en la herida de los demás. Ella y su hija mayor, Barbara (Norma Martínez), son los personajes principales de la obra.

La familia Weston será reunida a base de la desaparición de el padre, Hernán y en una épica obra de aproximadamente tres horas, pasarán el drama de sus vidas. Drogas, sexo, abusos, violencia, incesto, fracaso, Tracy Letts decide reflejar en esta familia la situación de los "nuevos" Estados Unidos. Por eso los Weston sufren y discuten tanto como lo hacen. Y lo más importante (y paradójicamente lo que molesta a algunos de los que ven la obra) es que este puede ser el gran drama de sus vidas, pero sus historias no empiezan y terminan aquí, continúan aún más allá de las tres horas de teatro.

Esta familia vive en Oklahoma, el salvaje oeste. Pero no es el de John Wayne, ni si quiera el de Clint Eastwood. La historia del territorio salvaje que debe ser domado no ha sido vivida por estos personajes, ellos viven en el oeste domado. Un oeste en el que sus habitantes ya se han superado, donde la montaña ha sido escalada. La generación de Violeta y Hernán son los últimos en tener que empezar desde abajo, sus hijas han vivido con las comodidades que recibieron de los que subieron la montaña por ellas y se han encontrado con un paisaje diferente. Un paisaje donde no hay qué buscar, donde ya son parte del país más grande del mundo, y donde aún así la promesa no se ha cumplido. Aún no han encontrado la felicidad.

Eli descubrirá que su vida amorosa será por siempre un desatre. La vida de Carlitos es un desastre. Jimena y su padre recurren a la marihuana. Freddy, bueno, tiene sus propios problemas morales. Y el matrimonio de Barbara se está desmoronando. Lo que trata de hacer Letts es retratar el drama de la familia moderna americana. No de una forma sútil, como uno espararía de un drama, sino de frente y sin frenos. Como Violeta, Letts mete su dedo en nuestras heridas.

Es por eso que tiene que hablar de todos los temas posibles, porque todos y cada uno de los espectadores tiene que sentirse incómodo. Tiene que querer salir del teatro, no ver más, tiene que dejar que su herida sangre, para poder entender lo que está pasando con los personajes. Estoy seguro que la obra fue escrita sobre Estados Unidos, pero los temas son universales y todas las familias modernas se verán, lamentablemente, identificadas de alguna manera. Es el retrato del presente de nuestras genetaciones. Donde buscar la felicidad se convirtió en nuestra desgracia.

Cada familia infeliz del mundo sufre de una manera distinta. Para que sepamos esto, los Weston sufren de todas las maneras.

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