martes, 30 de noviembre de 2010

Harry Potter y los adolescentes llorones

Antes de entrar al cine a ver Harry Potter y las reliquias de la muerte, me di cuenta que no me acordaba nada de lo que había pasado en la película anterior, Harry Potter y el misterio del príncipe, estrenada hace un año. Me pareció curioso, dado que en casos parecidos, como cuando iba a ver la segunda y tercera parte de El señor de los anillos (o en casos en los cuales el tiempo transcurrido entre películas era de dos o tres años como en Spider-Man o X-Men) me acordaba perfectamente lo que había pasado hace uno, dos o tres años.

Cada vez que se estrena una nueva película de Harry Potter me doy cuenta cuanto me gusta en realidad el mundo que ha creado J.K. Rowling, pero el resto del año me olvido de él y de lo que pasó en la película. Me gusta visitar Hogwarts cada año, porque uno tiene la seguridad de que las películas de Harry Potter siempre van a ser de una misma calidad. Lo malo es que siempre son de una misma calidad. Nunca mejores. Nunca peores. Pero, ¿por qué?

Mi teoría es que la razón se debe a que los libros de Harry Potter no han sido "adaptados" al cine, sino más bien "trasladados". Esto se debe a que la primera película de la serie se estrenó cuando la autora sólo había escrito tres de los siete libros sobre el personaje. A diferencia de libros que fueron escritos hace muchos años (como El señor de los anillos) o personajes que han existido por mucho tiempo y han sido moldeados a diferentes formatos e historias (como los superhéroes de los cómics) los guionistas, directores y productores de Harry Potter no pudieron interpretar los libros de Rowling de la manera que los hiciera tener el impacto más grande en la pantalla grande, porque no sabían cómo iba a terminar la historia. El resultado es que las películas de Harry Potter se convierten en una especie de un álbum de "greatest hits" de los libros en lugar de películas que pueden sobrevivir por sí mismas sin ser parte de una serie.

Esto se me ha hecho especialmente notorio en las dos últimas películas. El misterio del príncipe a pesar de esto fue una película divertida, como me esperaba, pero nada extraordinario. Sin embargo, Las reliquias de la muerte tiene un gran punto débil. Lo que más odio de las películas de Harry Potter, son los momentos dramáticos en los que Harry expresa cuan difícil es ser "el escogido" y hacen que el personaje principal me parezca detestable (aún más detestable me parece la actuación de Daniel Radcliffe). Lo bueno hasta ahora es que cada película sólo tenía una o dos escenas de esta naturaleza. Las reliquias de la muerte, tiene todo el segundo acto de la película dedicado a la depresión adolescente de Harry, Ron y Hermione. Estas largas escenas hacen que la película se vuelva tediosa y parezca más de la saga crepúsculo que de Harry Potter.

Sin embargo, hay muchas cosas que son divertidas de Harry Potter gracias a los personajes secundarios de la serie (que hacen que me guste ver estas películas a pesar de mi indiferencia para con Harry). Dobby, el elfo doméstico de La cámara secreta se roba la película y proporciona una de las escenas más emocionales de la saga. Además hay bastante Ralph Fiennes (Voldemort), Helena Bonham Carter (Bellatrix LaStrange), Rhys Ifans (Xenophilus Lovegood), Imelda Staunton (Dolores Umbridge) y Alan Rickman (Severus Snape) además de una genial escena animada.

Como dije, Harry Potter y las reliquias de la muerte funciona como un puente para la última película, pero no me imagino viéndola si no es entre las otras películas.

Calificación: * * 1/2

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