jueves, 2 de diciembre de 2010

The Social Network: "Yo quiero tener un millón de amigos"

No todos los guionistas se atreven a empezar su película como lo hace Aaron Sorkin en The Social Network. Empieza con una larga conversación entre Mark Zuckerberg (Jesse Eisenberg) y Erica Allbright (Rooney Mara). Una conversación que pondrá fin a su relación y que será el detonante para que Zuckerberg se convierta en el creador de Facebook. La escena está tan bien escrita, dirigida y actuada que seguramente se convertirá en un clásico ejemplo de un genial inicio para una película.

Sorkin (creador de la serie The West Wing) es conocido por su dialogo rápido e inteligente y lo demuestra convirtiendo lo que suena como una historia aburrida (la creación de una página de internet) en una de las mejores películas del año. David Fincher (Se7en, Fight Club) parece ser un director extraño para trabajar con Sorkin. Él normalmente es muy frío en su forma de dirigir (lo demostró con la falta de pasión en Benjamin Button). Pero lo que pasa es que la forma de escribir de Sorkin ya es de por sí melodramática y al ser dirigida con completa sobriedad por Fincher, queda el tono perfecto, entretenido y emocionante pero siempre un poco frio y cínico.

Zuckerberg es demandado dos veces gracias a su creación, principalmente por ser un hijo de puta. Los hermanos Winklevoss lo acusan de haberse robado su idea y su mejor amigo Eduardo Saverin (Andrew Garfield) lo demanda por haberlo estafado. El verdadero Mark Zuckerberg se ha esforzado en gritar por todos lados que esta no es la verdadera historia de Facebook. Después de todo, ¿por qué querría el billonario más joven del mundo que la gente crea que es un pobre hombre solitario? No importa si es verdad o no, lo importante es la forma en que la historia representa a la generación de hoy en día en la pantalla. Una generación que ha empezado a vivir en la virtualidad, donde nada se gana con dinero, sino con éxito.
Uno de los personajes, Sean Parker (Justin Timberlake), ganó fama por ser el creador de Napster (una página que bajaba música gratis). No ganó nada de dinero con eso, más bien quedo en bancarrota, pero no le importó, lo que quería era la gloria. Así mismo, lo que Zuckerberg quería no era dinero, era poder. Las mismas razones por las que inicia toda su invención lo delatan, pero no hablaré más de eso, porque merecen descubrirlo viendo la película. Que a final de cuentas es menos una historia sobre la creación de Facebook, mas que una historia sobre amistad, poder y traición. Es un estilo de Shakespeare para el siglo XXI.

Para manejar la visión y el genial diálogo de Sorkin, Fincher ha conseguido un grupo de actores extraordinarios. Quién diría que Justin Timberlake pudiera ser tan buen actor (es malicioso y divertido como Sean Parker). Andrew Garfield se roba la simpatía del público como el traicionado Eduardo Saverin. La escena en que se entera de la estafa de su amigo es una de las mejores.
Pero la estrella del show es Jesse Eisenberg que destruye la pantalla por completo como Mark Zuckerberg. Simplemente la forma en la que habla es perfecta para el diálogo de Sorkin. La forma en la que se mueve y ve a su alrededor muestra la complejidad de la mente del personaje y así logra vendernos uno de los personajes más difíciles. Sabemos que Mark Zuckerberg es un pendejo que acaba de cagar a su mejor amigo, pero también sabemos que es un genio y de cierta forma tiene carisma, y hasta nos preocupamos por él. Eisenberg es tan esencial como Sorkin o Fincher para transmitir el mensaje de la película. Todos tenemos miles de amigos en Facebook, ¿o acaso no los tenemos?

Calificación: * * * *

The Social Network ("Red Social") está en el cine, así que vayan a verla.

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