martes, 17 de mayo de 2011

'Thor': The hammer is my penis

Hace un par de años, no mucho tiempo atrás, yo, que he sido un fan de los cómics de superhéroes desde que tenía pocos años de edad, no podía emocionarme más cada vez que se anunciaba el estreno de una nueva adaptación al cine de cualquiera de los personajes que había conocido de niño. Flash forward al 2011 y la mención de los estrenos de Linterna verda, el capitán america y Thor no me emocionan de la misma manera. ¿Es acaso que he madurado? La verdad es que no, en lo personal creo que sigo siendo tan inmaduro como en esos tiempos, lo que sucede es que Hollywood no ha tratado bien mi entusiasmo.

Si bien se han hecho películas de superhéroes que son simplemente geniales y que podría defender como películas de alta calidad en cualquier discusión (X-Men 2, Spider-Man y The Dark Knight vienen a mi mente), han habido muchas más películas de superhéroes (o de adaptaciones de cómics) que simplemente me han defraudado. Y es que al haber habido tantas, la mayoría se contenta con simplemente seguir los patrones establecidos por las primeras que salieron. Es como si ahora los directores y guionistas que las hacen tuvieran un papel escrito con la historia de todas las películas de superhéroes con espacios en blanco para rellenar con los nombres de los personajes de la película que les toca hacer. Todas se ven igual.

El problema más grande con las películas de superhéroes es que los estudios de hollywood insisten en que la primera película siempre tiene que contar el origen del personaje. Es suficiente ver los trailers de Thor, Captain America y Green Lantern para ver que todas cuentan el origen del héroe y que todas se ven mas o menos igual ¡y que todas van a salir este año! Algunas películas recientes han logrado contar los orígenes de sus personajes de manera divertida y original, Iron Man, tuvo un guión tan bueno y una actuación principal de Robert Downey Jr. tan carismática que hasta se beneficio del hecho de contar el origen del personaje y de que no veamos la armadura de Iron Man hasta después de la primera media hora de película.

En este aspecto, Thor tiene una ventaja. El personaje principal es un dios. Ya conoce sus poderes desde el principio y no deben explicarnos como los consiguió. Esto es el lado bueno de la película. Thor llega a la tierra y se encuentra con un grupo de científicos (Natalie Portman, Kat Dennings, Stellan Sakrsgard) que han estado investigando tormentas espaciales o algo así, el fenómeno que investigan no es realmente importante ni para la película ni para quienes la vemos. El punto es que Thor llega a la tierra sin sus poderes y sus nuevos amigos lo ven como si fuera un loco esquizofrénico que se cree un dios nórdico. Las situaciones cómicas que resultan de esta dinámica son bastante divertidas y demuestran que el actor principal Chris Hemsworth es una gran promesa como estrella de cine. Como Chris Pine en la nueva Star Trek o Harrison Ford en las películas que lo hicieron famoso, Hemsworth tiene esa actitud de estar dispuesto a hacer el ridículo y de no tomar su personaje tan en serio para hacerlo más carismático y efectivo.

Pero esta parte de la historia es sólo la mitad de la película. La otra mitad transcurre en Asgard (una especie de olimpo nórdico) donde vive el padre de Thor, el rey Odin (Anthony Hopkins) y su hermanastro Loki (Tom Hiddleston). Loki es el villano principal, porque siente celos de su hermano Thor. Para resaltar las inferencias shakespeareanas, los productores contrataron a Kenneth Brannagh (Hamlet, Enrique V) como director y ha decir verdad, hace un buen trabajo dirigiendo a los actores en las escenas más dramáticas entre este trío de dioses. El gran aporte de Brannagh es que , como su estrella, no tiene miedo en admitir lo ridículo y poco realista que es toda esta historia usando estas características como una ventaja. Sorprendentemente, el problema de Thor no está en las escenas de diálogos, sino en las escenas de acción.

Podría escribir bastante sobre las escenas de acción de la película, pero basta decir que ninguna es buena. En muchas de ellas (como es usual en estos tiempos) la cámara tiembla tanto que no podemos si quiera ver lo que está pasando. El problema principal es que todo parece muy chico. El mundo mágico de Asgard está hecho con unos efectos completamente malos, que hacen que todo se vea muy extraño y tan poco realista que las escenas de acción pierden emoción porque reparamos constantemente en que estamos en un mundo creado por computadora. Además, parece que en este mundo de dioses sólo hay cuatro habitaciones bastante pequeñas donde transcurre toda la película y que el mundo de los dioses esta habitado por cuatro gatos. Falta un toque épico que muestre el poder de los dioses.

La historia en la tierra también sufre de falta de elementos épicos. Todo transcurre en un pueblito en medio del desierto de Nuevo México que parece tener una cuadra de longitud, cuatro casas y ocho habitantes. Parece que los ejecutivos de Marvel están demasiado preocupados con la película de 'The Avengers' donde se juntarán sus superhéroes (Capitán América, Iron Man, Hulk y Thor) y han preferido no gastar mucho en las películas anteriores. Mi principal problema con Thor, es que más que una película parece una necesidad de hacer conocido al personaje antes de que salga 'The Avengers'. La pregunta es si una vez que se estrene esta película en el 2012, alguien querrá volver a ver Thor.

Calificación: * *

PS: Para los que están confundidos con el nombre de esta entrada, mi pene no es un martillo. Es una cita de la excelente miniserie de tres partes Dr. Horrible's Sing-A-Long Blog dirigida por Joss Whedon y protagonizada por Neil Patrick Harris que se puede ver completa en YouTube así que qué esperan.